4 tazas harina
1 y 1/2 tazas de agua
6 gr levadura
10 gr sal
15 gr azúcar
3 cucharadas aceite
1 y 1/2 tazas de agua
6 gr levadura
10 gr sal
15 gr azúcar
3 cucharadas aceite
1.- Hidratar la levadura. Pon un poco del agua en un bol y agrega la levadura y el azúcar. Ahora, remueve (más o menos 2 minutos) con una cuchara de madera hasta que la levadura se disuelva por completo.
2.- En un bol, vierte el agua templada, la levadura hidratada, el aceite de oliva, y 5 cucharadas de harina. Mezcla bien y cuando esté todo bien integrado, tapa con un paño y deja reposar a temperatura ambiente durante unos 20 minutos. Después de 20 minutos, verás que la masa se ha llenado de burbujas y ha crecido. Es el momento de incorporar toda la harina.
3.- Ve incorporando la harina y mezclando. La masa tiene que quedar muy espesa. Añade la sal en este punto. Pasa la masa al mármol cuando esté muy compacta.
4.-Extiende un poco de harina sobre el mármol y vuelca toda la masa. Amasa durante un par de minutos con las manos untadas con un poco de aceite de oliva. Deja reposar la masa media hora, tapada con un paño, sobre la encimera enharinada.
5.- Unta un poco de aceite el papel de horno así como el interior del molde que te servirá para hornear. El molde que he usado mide 22 cm de diámetro. Tras 30 minutos, la masa ya está lista para hornear. Unta tus manos con aceite y quita el aire al pan. Pasa a la bandeja de horno y, con un cuchillo, hazle un par de cortes. Espolvorea con un poco de harina para darle un aspecto rústico al pan.
6.- Tapa la masa con el molde que servirá para que la humedad del pan no se escape y el pan crezca mucho más. Coloca la bandeja con el horno apagado y frío. Enciende el horno a 200 grados y hornea durante 45 minutos con calor arriba y abajo.

No hay comentarios:
Publicar un comentario